¡Hola Creativos!

Hoy vamos a hablar del triángulo de la inmadurez emocional. Toda comedia se basa en dos elementos:

a) una situación o conflicto cómico y

b) unos personajes que se comportan de forma que provocan situaciones divertidas.

Y todo esto es creíble cuando los personajes muestran cierta inmadurez, codependencia o falta de asertividad. Si cuando aparece un conflicto los personajes no mienten, no enredan las situaciones para salirse con la suya y se expresan de frente y sinceramente, no habría comedia ni habría siquiera conflicto.

Si cuando llega la pareja del personaje, su jefe o su madre, se expresara desde la verdad, mostrando sus preferencias, poniendo límites y sin permitir que los traspasen, todo esto con amabilidad, tendríamos a una persona normal, en una situación normal, lo que no sería nada interesante. No habría tensión ni conflicto ni risas. Sencillamente no tendríamos historia.

Así que, ¿qué hace que haya conflicto?

Una de las mayores fuentes de creación de situaciones es la triada de la inmadurez y es fundamental en películas que hablan de relaciones: relaciones familiares, relaciones de amistad, cenas de navidad, acción de gracias, vacaciones en familia, cumpleaños, funerales, despedidas de soltero/a, reuniones de antiguos alumnos… pero también relaciones entre hermanos, padres e hijos, parejas y todo tipo de relaciones en las que se establezca una dependencia.

 

¿Qué es la triada de la inmadurez emocional?

Se trata de un triángulo de relaciones entre los personajes. Lo importante es que no se necesitan 3 personajes para que el triángulo funcione, sino que la misma persona puede ir rotando entre las 3 funciones. Es decir, el protagonista puede asumir a veces un papel y a veces otro, aunque, efectivamente, puede haber tres personajes, cada uno para un rol, ya que es una triada. Es un triángulo de relaciones entre dos o tres personajes y lo interesante es ver cómo rotan según se desarrolla la acción.

 

Veamos primero las características y funciones de cada uno de ellos.

En una película dramática normalmente no son posiciones intercambiables. Veamos un ejemplo en un cuento por todos conocido:

Caperucita roja. Es una historia donde:

-Hay una víctima (Caperucita) que efectivamente es inmadura, es una niña, y no sabe cómo enfrentarse al mundo fuera de su casa.

-Un agresor: el lobo

-Y un salvador: El leñador

El mensaje de caperucita como historia es avisar a las niñas de los peligros que acechan fuera y de los que no puedes defenderte sola siendo una niña. Por eso, caperucita no llega a defenderse. Es inmadura por necesidad, ya que es una niña.

En los dramas, encontramos esta misma triada, por ejemplo en la película sobre el maltrato Nunca más con Jennifer López en el papel de víctima. Slim (Jennifer López ) es una camarera con un hijo que es maltratada por Mitch, su pareja. Aquí tenemos víctima y agresor. Busca una solución, aprender defensa personal (como podría haber recurrido a otras soluciones) para enfrentar la situación por sí misma. La víctima aprende a defenderse sola, a salvarse, en lugar de ser dependiente de un salvador externo. En este caso, aprende a entrenar y finalmente acaba con su agresor, pasando ella misma al rol de salvadora y agresora/justiciera. Rompe con la triada y resuelve el problema por sí misma enfrentándose a él.

 

Veamos los tres roles en la comedia:

La víctima en la triada

La víctima es la persona que está sufriendo, como obviamente habrás imaginado. Es el personaje con el que nos vamos a identificar como público. Querremos que solucione aquello que la convierte en víctima.

Puede ser que sufra una injusticia o que sufra una agresión, pero en una comedia un personaje se puede convertir en víctima por la mayor de las tonterías, lo importante es que el personaje tiene un problema que no sabe como resolver y esta será la razón por la que acuda a otra persona. Por ejemplo, puede convertirse en víctima por no atreverse a decirle al camarero que le ha traído mal el café, generando una situación cómica en la nunca le trae la comanda correcta; por no atreverse a decir que no le gusta el jersey que le han regalado… En definitiva, lo que suele definir a la víctima en la comedia es la falta de asertividad. Su mayor pesadilla es que si se expresa sea un desastre.

 

También es posible que el personaje “se haga la víctima” para recibir apoyo y finja. Finja una enfermedad, una desgracia, un disgusto… Un ejemplo es el papel de Jane Fonda en La madre del novio o Monster-in-Law en su versión original donde Jane Fonda es frente a su hijo una madre que necesita cuidados para irse a vivir con ellos y boicotear a su futura nuera, aunqeu desde la perspectiva de la nuera y del espectador es la agresora. En el conflicto de nuera y suegra el hijo siempre hace el papel de salvador, genrándose una lucha por su atención.Una escena que lo representa a la perfección es a la que pertenece esta imagen, donde ambas fijen llorar y «compiten» por el pañuelo del hijo/novio.

 

Es fundamental para ser víctima que el personaje no solucione el problema por sí mismo, incluso aunque pudiera. ESA ES LA CLAVE. Son dependientes. Aquí es donde entra la relación entre personajes.

De hecho, una de las características negativas de las víctimas es que se presentan como tal para manipular a otro personaje y que este resuelva el problema por ellas. En su versión negativa no se responsabilizan de las conscuencias de sus actos, así que pueden ser despistados, irresponsables o inmaduros.

Otra de las claves es que por nada del mundo un personaje víctima quiere convertirse en agresor, así que por eso no se defiende. Es un personaje empático, educado, muy paciente… tan indefenso que da lugar a tensar la cuerda hasta situaciones hilarantes en las que cualquier persona normal hubiera puesto freno. Otra opción es que sea un personaje manipulador.

Así que la víctima:

  1. Se siente indefensa,
  2. Necesita a otra persona para solucionarlo, nunca lo soluciona por sí misma y
  3. Jamás desea estar en el papel de agresor. Por eso, a veces, aunque pueda defenderse fácilmente y solucionar el conflicto, lo evita siempre o hasta el climax.

Por ejemplo, la protagonista necesita un vestido de novia, en lugar de buscar tiendas  por sí misma, por internet o en persona, llama a una amiga para que le ayude o a su exnovio que conoce a un tío que tiene un primo cuya madre hace los arreglos en una tienda… Y normalmente esto da lugar a situaciones divertidas.

Otros ejemplos:

La fiera de mi niña: Katharine Hepburn “dice ser atacada por una pantera”.

Bad Moms Christmas: Tenemos tres personajes interrelacionados entre ellos y sus tres respectivas madres. Puedes atribuir a cada una un papel y ver cómo a veces lo cambian generando conflicto y tensión.

Ruth, la madre de Mila Kunis (Amy) se empeña en decidir ella cómo ha de decorar su hija su casa en Navidad. Ruth se percibe a sí misma como salvadora de las desastrosas navidades que pretende organizar su hija.

Christen Bell (Kiki): su madre entra en su cuarto cuando se está enrollando con su marido y no se enfada con ella. Su excusa para tener rol de víctima: se ha quedado viuda y está sola.

SALVADOR

Ser el salvador o el protector es un puesto muy apetecible. Sin embargo, es también una posición de codependencia. El salvador se siente feliz siempre que hay alguien en problemas al que pueda ayudar. Así se siente querido y valioso. Pero, ¿qué pasaría si no hubiera víctimas, si no hubiera problemas? El personaje salvador dejaría de ser valioso. ¿Está el personaje dispuesto a esto? Normalmente se aprecian más a sí mismos que a las propias víctimas, por lo que si la víctima empieza a valerse por sí misma puede rotar a la posición de agresor muy fácilmente, volviendose muy crítico con la víctima, y a veces es las dos cosas a la vez.

En las comedias, un salvador en su versión negativa puede ser una fuente inagotable de obstáculos para su “querida víctima”, un estilo Síndrome de Münchhausen pero a lo divertido. Crean problemas que ellos mismos puedan resolver (aunque luego se les vuelvan en contra porque no controlen todos los elementos en juego). Un salvador también hará lo impensable para evitar que la víctima se empodere y deje de necesitarla.

La hiperresponsabilidad es una forma de dependencia e inmadurez. Además, normalmente está más enfocado en la vida de los demás que en la suya, lo que puede llevar a olvidarse de sí mismo. Para los amantes de Friends, podéis encontrar muchas escenas de Monica y Rachel centradas en esta dinámica.

En los realities y similares también podemos encontrar ejemplos de esto. En Mi vida con 600 libras, el familiar que le hace la compra a la persona obesa, que lo es todo para ella pero incluye dulces y comida basura en esa compra, es un ejemplo de este rol. Los que les ayudan mientras les critican y juzgan también.

Bad moms Christmas: La madre de Mila Kunis es a la vez salvadora de la navidad (o eso cree ella) y agresora ya que vulnera los límites de Amy, contratando gente para que decore la casa de Amy SIN su permiso.

Como véis, aunque parecen 3 funciones muy claras, son intercambiables.

La fiera de mi niña: En realidad Cary Grant es la víctima de las tretas de Katharine Hepburn de las que parece no poder defenderse. Justo en los momentos en los que parece que va a aclararse la situación, él rota automáticamente al papel de agresor por su desesperación y empieza a despotricar, por ejemplo, delante de su tía. Esto lleva el enredo al siguiente nivel, ya que ahora, además, tendrá que mentir a su tía.

EL AGRESOR

El agresor es el personaje que domina por la fuerza al otro en la relación. No siempre, especialmente en comedia, va a ser un agresor físico. Normalmente es alguien que vulnera los límites de la capacidad de decidir, de elegir de la víctima. Impone su criterio y juzga las opiniones y decisiones de los demás, las critica, es ofensivo, hiriente, sarcástico… Y eso también genera humor. En comedia el agresor lo es con su mejor intención o por una supuesta buena causa. Es una suegra que defiende a su hijo de una «novia que no se merece», una madre o padre superprotector o con miedo a quedarse solo/a, un jefe perfeccionista, un vecino criticón, una anciana que dice “verdades como puños”, una secretaria que no se muerde la lengua…

Puede convertirse en salvador si explica sus intenciones (aunque sus fines no justifiquen sus medios) o puede convertirse en víctima en una sola frase: ¡Es que no me hacéis ni caso! ¡Es que me siento solo!

Y la víctima, normalmente en el final del segundo acto, tiene un arrebato y se salva a sí misma atreviéndose  a ser agresora contra todo pronóstico. Lo que en la vida es pendular de ser pasivo a agresivo, en la ficción se convierte en el conflicto que da paso a la resolución. No es que se decida a poner límites, ni siquiera se convierte en agresora verbal. Suelen explotar físicamente. ¡A lo bestia! Destruyendo fiestas, bodas, innauguraciones, destapando mentiras en público, lanzando pasteles a la cara… Esto hace que la historia de un giro hacia el desenlace.

Recordemos a Amy (Mila Kunis) destrozando la decoración navideña y echando a todo el mundo de la fiesta, incluida su madre. Por supuesto, si el arrebato es con público, más intensa se pone la cosa.

 

Así que un personaje puede ir rotando en la relación de uno a otro o puedes encontrar tres personajes que sostengan cada uno de los roles. Cuanto más inmaduro y exagerado sea el personaje, más divertida será la situación que puedes crear.

Si estás escribiendo una comedia piensa en esta triada y aprovecha sus roles para crear personajes.

 

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